Viajes conscientes: más allá de los estereotipos

El turismo como tal surge en el siglo XIX como consecuencia directa de la Revolución Industrial. El fin de estos desplazamientos era el ocio, el descanso, la cultura, la salud y los negocios. Se diferenciaban de aquellos viajes motivados por las guerras, por movimientos migratorios o por las conquistas de nuevos territorios.

Todo esto nos lleva a analizar lo que somos hoy y el propósito de nuestros viajes. Por ello, me hago la siguiente pregunta: ¿qué es lo que motiva a las personas hoy en día a conocer qué hay más allá de sus fronteras?

¿Viajes nacionales o internacionales?

En los últimos años, los vuelos de bajo coste y la globalización han permitido que viajar esté al alcance de casi todo el mundo. El interés por descubrir nuevos destinos está a la orden del día.

Aunque en España existe un gran tanto por ciento de la población que se decanta por el turismo nacional, los españoles están empezando a darse cuenta de que también hay destinos maravillosos fuera.

El viaje físico es un descubrimiento de sentimientos, de sabores, de experiencias. Es encontrarse en un ambiente distinto en el que la mejor opción es dejarse sorprender.

Los turistas conscientes son aquellos que, aun sabiendo que hay diferencias en muchos sentidos con la cultura lugareña, saben sacar el máximo provecho de la experiencia. Digamos que tienen en cuenta la realidad en la que se encuentran y disfrutan con ello.

Lo ideal sería observar la cultura desde un punto de vista objetivo y comprensivo. De esa forma no veremos nuestra forma de actuar como única y empezaremos a crear conciencia sobre lo que nos rodea.

No digo que olvidemos nuestros hábitos y adaptemos otros del día a la mañana sino que no los interpretemos como erróneos y tratemos de entenderlos y asimilarlos en la medida de lo posible.

El viaje supone, a su vez, un viaje interior y espiritual en la búsqueda de una misma. Ayuda a romper barreras, conocer nuevas formas de vivir y nuevos métodos de pensamiento pero hay que tener cierta predisposición para ello, no solo el mero hecho de viajar te cambia, tienes que dejar que el camino te cambie.

No sólo es fundamental para conocer lo que está ahí fuera sino que una se hace consciente de su propia cultura y de dónde viene.

Cuanto más conocemos lo que hace girar a otras culturas más sabemos sobre la nuestra propia. Si no sabemos lo que nuestra cultura nos aporta es difícil que lleguemos a entender la influencia que ésta puede tener en otros países. Sin que exista una conciencia individual difícilmente podremos entender qué es lo que mueve a un grupo de personas en cualquier rincón del mundo.

Frases típicas al viajar

Todo este proceso provocará, en la mayoría de los casos ser más conscientes con lo que nos rodea y abrirnos hacia culturas ajenas. Para conseguir tal estado es conveniente que nos deshagamos de pensamientos tales como:

1. “Es que esto en mi país no es así…” Estamos de acuerdo en que la forma de actuar ante la vida, las costumbres y hábitos varían de un país a otro. Sin embargo, eso no implica que una forma sea mejor ni peor, simplemente es diferente.

2. “Lo normal es que…” Lo normal, ¿para quién? ¿Para ti, tu grupo de amistades, tu país? La palabra “normal” en un sentido cultural está vacía de significado. Al emplearla lo único que hacemos es reforzar nuestro sentimiento de superioridad ante las demás culturas. Si asumimos que lo que nosotros hacemos o cómo actuamos entra dentro de la “normalidad” caemos en el error de creer que sólo hay una forma de ver la vida o de comportarse.

3. “Esto en mi país no pasaría” Por supuesto que no pasaría porque primeramente no estamos en nuestro país. Partiendo de este principio obvio todo lo demás es circunstancial. La cultura de un país va más allá de lo que aparentemente pueda irritarnos o molestarnos. Todo tiene un porqué.

¿Por qué no en vez de pensar cómo se debería hacer o cómo se hace en nuestro país intentamos descubrir la verdadera razón que mueve a esas personas a actuar de determinada manera? Las diferencias son lo que a su vez nos hace únicos, preocupémonos por conocer en profundidad la cultura en la que estemos y obtendremos a cambio respuestas sorprendentes y desafiantes.

4. “Mira eso, ¡qué raro!” Pasemos de ser un mero observador que critica a ser un activista que actúa. Hagamos el esfuerzo de preguntar, investigar y disfrutar de la sensación que aporta aprender datos nuevos, curiosidades y anécdotas culturales. Porque nada es raro si partimos del principio de que nada es igual si son cuatro ojos los que lo ven.

Todo esto me lleva a la siguiente idea: “No hay verdades absolutas, todo depende”. El proceso de viajar nos prepara para estar más abiertos a nuevas experiencias. “Cuantas más experiencias acumules en tu mochila de sueños, más libertad obtendrás a la hora de emprender nuevos caminos”.

La experiencia de viajar nos lleva al punto en el que preguntar es esencial para conocer la cultura lugareña. Preguntar y observar es la mejor manera de deshacernos de los estereotipos.

Los estereotipos no son más que un escudo creado durante generaciones para proteger nuestra propia cultura y defendernos de aquellas formas de hacer que difieren de las nuestras. Es un método para comprimir el mundo en el que vivimos, para clasificar y hacerlo más comprensible.

 El riesgo de los estereotipos

Sin embargo, hacemos uso de los estereotipos inconscientemente para generalizar sobre una persona o cultura sin saber que nos arriesgamos.


Viajes conscientes

Tratemos de huir de ellos si no queremos caer en conversaciones vacías de sentido. Intentemos, por el contrario, conocer a la cultura desde cero para darnos la oportunidad de sorprendernos y de aprender.

Todas estas ideas que he formulado a través de mis viajes y de mis propias experiencias me llevan a una idea mayor, el concepto de viajar de manera consciente.

Viajes conscientes

¿Qué es viajar de manera consciente? Es viajar teniendo en mente que no sólo podemos aprender y experimentar nuevas maneras de vivir sino que también podemos aportar vivencias, anécdotas y opiniones. Como ya hemos mencionado antes, lo que para nosotros o nuestra cultura puede ser obvio no tiene por qué serlo para otra.

Invito a todo el mundo a que comparta lo que sabe para explorar cuanto puede contribuir a la conciencia y al descubrimiento de los demás. Compartir acerca culturas, compartir crea ciudadanos del mundo.

Si tenemos en cuenta que el 48% de los españoles nunca ha salido de España todavía hay mucha información que se está perdiendo, mucho conocimiento y experiencias por compartir.

El intercambio de culturas enriquece tanto a los países como a sus habitantes. Conocer otras culturas y formas de vivir es una de las maneras más fascinantes de viajar al centro de una misma y descubrir nuestro lugar en el mundo.

Así que, ¿a qué esperas?

 

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