Conceptos erróneos sobre el budismo

Desde el momento en el que decidí irme a un templo budista en Filipinas a estudiar esta forma de vida (el budismo como tal no se considera una religión), me vi sumida en un bombardeo de preguntas y caras extrañas. No solo eso sino que hoy en día algunos siguen sin entender por qué me fui y qué hice allí. Pues bueno, voy a intentar responderos a todas las preguntas que me plantearon (y que me siguen preguntando). Quizás alguna se me quede por el camino.

Mitología filipina

La mitología filipina entremezcla la magia y la superstición de una forma extraordinaria para crear un espectro en el que todo puede suceder. Me sorprendió para bien lo muy extendidos que están las fábulas, historias o cuentos sobre espíritus y criaturas fantásticas. Es un tema que para nada es tabú y que la mayoría de la gente sigue creyendo. Es algo cultural que quizás esté intrínsecamente ligado con la sonrisa filipina, esa inocencia plasmada en sus caras de ilusión.

Ir o no ir, esa es la cuestión: visitar lugares turísticos, ¿sí o no?

Esta es la historia de cuando fui a Sabang, tierra de mar infinito, cascadas y aventuras inesperadas. En realidad no sabía si ir o no porque ya me advirtieron que era un sitio muy turístico obviamente porque allí se encuentra el lago subterráneo más largo del mundo. Suele suceder cuando viajo que mis ganas de evitar el gentío turístico y las de estar en un sitio inigualable entran en conflicto.

La señora de los cocos

Imelda es una señora que lleva toda la vida vendiendo cocos para mantener a su familia. Te sientas a su lado y ella te va cortando un coco, especialmente elegido para ti, y te lo entrega con una pajita. Mientras tanto puedes observar el entorno, hay niños corriendo tras las gallinas, chicos jugando a las cartas y escuchando música, gente vendiendo en el mercado de al lado…

No habla mucho inglés pero estar junto a ella aporta una calma, un sosiego que no sabría cómo explicar. Imelda es una señora que lleva toda la vida vendiendo cocos para mantener a su familia.

El español en Filipinas

La hermana hispana menos conocida por los latinos, esa hermosa Filipinas, engalanada con sus bellas tradiciones e historia, escondida en el gran y hermoso Pacífico. Pocos saben acerca de la joya que se encuentra a miles de kilómetros de donde todo empezó. Pocos aprecian los posos de una cultura que vivió durante tres siglos y que aún permanece viva en el Sudeste Asiático.

Lo que se esconde tras mi tatuaje

Allá por septiembre de 2013, tomando notas en una de las clases de budismo en Filipinas me sorprendí a mí misma pintando espirales, una detrás de otra. Por aquí, por allí. Espirales para separar ideas, para marcar puntos… y caí en la cuenta de que a lo largo de los últimos años había hecho uso de aquel símbolo muchas veces.

Tatuaje de la mano de Whang Od, la tatuadora Kalinga de Filipinas

Tatuaje tribal Kalinga en Filipinas

—Whang Od está durmiendo la siesta un rato, ¿quieres un poco de café más mientras se despierta?

—Vale. ¡Cómo decir que no a un café así!

Lo saboreo con gusto y pienso que en pocos sitios me puede saber mejor que ahí, rodeada de montañas y gente auténtica. Alrededor de mí hay cerdos, niños medio desnudos corriendo de un lado a otro y tranquilidad, la tranquilidad de vivir en el ahora.