Desde el cielo de Jarabacoa

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Desde el cielo de Jarabacoa las playas cristalinas quedan lejos, inciertas, desdibujadas. Desde el cielo de Jarabacoa la cordillera central es la que toma protagonismo y toma el relevo caribeño.

Al llegar a la ciudad se tiene la sensación de aterrizar en una realidad paralela, o al menos una que no se tenía preconcebida si se piensa en República Dominicana. Precisamente ahí está el error en el que caemos la mayoría de personas que visitamos o quieren visitar este hermoso país. Dominicana es mucho más que playas hermosas y cristalinas, y con este destino os demostraré por qué.

Jarabacoa aporta paz, Jarabacoa es sinónimo huir de las ciudades bulliciosas y llegar a la mayor de las calmas. Si se llega al Ecocamping Jarabacoa ya es aún más inmersión en la naturaleza pura de esta tierra. Tierra de café y gente amable. Tierra de «frío», tierra de fuego.

Jarabacoa significa “lugar de muchas aguas” en taíno y vaya que si hay agua. Y fuego. Agua y fuego y gatetes.

Jarabacoa en República Dominicana tierra de aguas

La Cascada de Baiguate nos sorprende cerquita del camping y llegamos en diez minutos de marcha tranquila, de marcha caribeña al son del viento.

Naturaleza Jarabacoa
Dos caminos, un destino

Eco, uno de los perros del camping, nos guía, hacemos un poquito de trampa. Me encanta cuando los perros lugareños te acompañan así sin pedírselo, como guardianes del camino.

Una vez en la cascada nos rendimos ante la brutal belleza de la Pachamama y sus chorros de agua energética.

Ecocamping Jarabacoa

Jarabacoa desde el cielo

Queremos hacer paracaidismo y ver Jarabacoa desde las alturas y el camping nos da la seguridad y tranquilidad de hacerlo a los dos días de haber llegado.

Elegimos a Papofly, donde también trabaja Francis (el dueño del Ecocamping) como instructor de vuelo.

Montaña arriba observamos el abismo al que estamos a punto de adentrarnos. La paz nos observa volando en los cielos y nosotras nos entregamos a ello.

Por fin salto con ganas, con confianza de tomar las riendas de mi vida.

Los miedos se dejan atrás, no los necesitamos en la mochila. Cuanto menos peso, mejor se vuela.

Al sumergirse en el vacío los problemas se disipan, o al menos, son más chiquitos, más manejables. Los atravesamos y nos atraviesan, dejando que vuelen. Soltando.

Ahí te dejo, Jarabacoa. Gracias por tu abrazo verde y reconfortante.

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**Este post forma parte de una colaboración que realicé con Ecocamping Jarabacoa y Papofly Parapente. El artículo está basado en mi experiencia y mi opinión sobre el servicio, el post no se ha visto modificado o influenciado de ninguna forma por tal colaboración.**

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