Dharamshala, un primer contacto con la India espiritual

Dharamshala: espiritualidad y multiculturalidad

Dharamshala, el lugar más espiritual y multicultural en el que he estado. Recorrer sus calles es oler budismo por todas partes, es sentir un Tíbet libre. Disfrutar de su gastronomía es saborear una mezcolanza de etnias y países. Te embruja en cada esquina, bares de distintas nacionalidades; coreanos, japoneses, tibetanos… tiendas místicas y rincones espirituales que te animan a ser mejor persona.

A la izquierda.: un monje tibetano. A la derecha empezando por arriba: dos monjes en un templo, dos señoras indias y un niño tibetano-indio jugando en mi terraza.
A la izquierda.: un monje tibetano. A la derecha empezando por arriba: dos monjes en un templo, dos señoras indias y un niño tibetano-indio jugando en mi terraza.

Tiendas con encanto como la del señor que vende productos naturales y al que le compramos miel, avena y frutos secos.

O la de esta señora tibetana tan simpática que vende cosas prácticas y te atiende con una sonrisa y una amabilidad que invita a comprarle lo que sea.

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Sus montañas me susurran queriendo decirme algo… me miran queriendo revelarme un secreto. Y yo las escucho y me rindo ante su belleza. Una belleza pura, inmaculada.

Dharamshala

Inspirada por la belleza de la naturaleza decido hacer la kora, no una sino dos veces. La kora en tibetano o parikrama en hindi, recorrer un camino que discurre alrededor de un templo o lugar sagrado como forma de peregrinaje y meditación. Es propio del budismo tibetano y del hinduismo.

Kora

Los fieles giran alrededor del templo mientras dan vueltas a las ruedas de plegaria sobre las que están escritas el mantra Om mani padme hum. Se giran mientras se recita ese mismo mantra pidiendo que todos los seres vivos se liberen de todo sufrimiento.

Ando y observo la paz que me brinda este paraje. Camino y pienso, camino y no pienso. Camino y sigo caminando.

Los tibetanos tuvieron que huir de su país porque una autoridad salvaje y cruel invadió sus casas, sus sueños y tradiciones. Hoy encuentran un poco de paz en la armonía y buena vibra de Dharamshala, hoy pueden respirar en unas montañas que se asemejan a las suyas, que les recuerdan lo que un día fueron.

Mis vecinas tibetanas
Mis vecinas tibetanas

Una paz que los padres tibetanos desean que sus hijos vean en su propio país algún día, ese país que sus hijos solo conocen de historias…

Para terminar os dejo un poema de Tenzin Tsundue, un tibetano que nació ya en el exilio y cuyas palabras no os dejarán indiferentes.

 Mi “tibetaneidad”

Treinta y nueve años exiliado

Y ninguna nación nos apoya

¡Ni una maldita nación!

Somos refugiados

Población de un país perdido

Ciudadanos de ninguna nación

 […]

En el registro

Soy un “indio-tibetano”

En el certificado de registro

Que renuevo cada año con un salaam*

Soy un extranjero nacido en India

Soy indio

Menos por el hecho de tener rasgos tibetanos

¿Eres nepalí? ¿Tailandés? ¿Japonés?

¿Chino? ¿Naga? ¿Manipuri?

Pero nunca me preguntan, ¿eres tibetano?

Soy tibetano

Pero no soy de el Tíbet

Nunca he estado ahí

Pero aun así

Sueño con morir allí

* Saludo de respeto en forma de reverencia o acercando la palma de la mano derecha del que se saluda a la frente.

¡Por un Tíbet libre!

Tibet Libre Dharamshala
De izqda. a dcha.: banderas de plegaria, una piedra que grita “Tíbet libre” y una pareja haciendo la kora.

2 respuestas a “Dharamshala, un primer contacto con la India espiritual”

  1. Ha tenido que ser increíble tu experiencia, me alegro que lo compartas con todos. Me encanta tu blog, te tengo fichada.

    1. ¡Gracias, prima! Seguiré contando =)

      ¡Besos!

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