La señora de los cocos

Imelda es una señora que lleva toda la vida vendiendo cocos para mantener a su familia. Te sientas a su lado y ella te va cortando un coco, especialmente elegido para ti, y te lo entrega con una pajita. Mientras tanto puedes observar el entorno, hay niños corriendo tras las gallinas, chicos jugando a las cartas y escuchando música, gente vendiendo en el mercado de al lado…

No habla mucho inglés pero estar junto a ella aporta una calma, un sosiego que no sabría cómo explicar. Imelda es una señora que lleva toda la vida vendiendo cocos para mantener a su familia.

¡Ups, me quedé atrapada en Tailandia!

Era enero de 2014, estaba en Tailandia, en plena protesta obrera. El pueblo se sublevaba contra los mandatos de una dictadura que amenazaba con volver, con oprimir.

Y allí estaba yo, danzando entre la espesura de aquella ciudad, entre la complejidad de una nueva realidad que me asustaba y a la vez me inspiraba.

Por qué duele tener amigos tan lejos

Viajas, haces amigos, conexiones de por vida, momentos inolvidables, experiencias únicas. Os decís: ya te visitaré en tu país o podríamos hacer este o tal viaje algún día… Habláis sobre proyectos en común y sobre lo que haréis cuando volváis a casa.

Os visitáis. Yo siempre aviso con anterioridad: “no lo digas muy alto porque yo soy de las que me presento”. Y me acabo presentando.

Tatuaje de la mano de Whang Od, la tatuadora Kalinga de Filipinas

Tatuaje tribal Kalinga en Filipinas

—Whang Od está durmiendo la siesta un rato, ¿quieres un poco de café más mientras se despierta?

—Vale. ¡Cómo decir que no a un café así!

Lo saboreo con gusto y pienso que en pocos sitios me puede saber mejor que ahí, rodeada de montañas y gente auténtica. Alrededor de mí hay cerdos, niños medio desnudos corriendo de un lado a otro y tranquilidad, la tranquilidad de vivir en el ahora.

Creo que es por aquí – Whang Od me espera

¡Qué preciosidad de camino!

Ando y sigo andando, aún perpleja por la belleza que se despliega ante mí, sintiéndome en el lugar idóneo, en el momento preciso.

Hace mucho calor y el primer tramo del camino ha sido duro pero nada contra lo que la ilusión y las ganas de aventura no puedan hacer frente. Las montañas verdes, quietas, me observan pasar. Se preguntan qué hace una madrileña tan lejos de su hogar. ¿Para qué vendrá tan lejos para encontrarse? le cuchichea una a la otra.