República Checa: sur de Bohemia

Cojo el tren de nuevo y esta vez me voy más lejos. Me dicen que estoy loca, que voy a pasar más tiempo en el tren que en la ciudad pero a mí me da igual. Solo tengo dos días y medio para recorrer casi mil kilómetros.

Me subo en los trenes con el entusiasmo propio de un niño que se va a montar en una de sus atracciones favoritas. Y es que no es para menos, los trenes cuanto más antiguos, más me gustan. Déjalos que vayan lentos, no hay prisa… Ya me encargo yo de radiografiar la estampa que ofrece la naturaleza por la ventana.