Extremadura, mi segunda tierra

Recuerdo cuando era niña y le decía a mí tía «tita, yo quiero bailar ese baile típico de aquí», refiriéndome a la jota extremeña que bailaban los niños en las fiestas de mi pueblo. Yo pasaba del chotis, me parecía muy aburrido y monótono. Me apetecía un baile más colorido, más gracioso, no bailar sobre una baldosa dando círculos (sé que nos es la mejor época para decir esto, gatos perdónenme).