República Checa de punta a punta: Moravia

Todo empezó cuando decidí irme a un pueblo impronunciable en las montañas checas al este del país, Kunčice pod Ondřejníkem, a enseñar español e inglés en un campamento de verano como práctica voluntaria de AIESEC. Un campamento en el que niños de 6 a 16 años iban principalmente a aprender a bailar hip hop y zumba entre otros bailes modernos.