Andando descalza

Bueno, pues aquí estamos. He llegado, ¡he cumplido una gran meta! Después de muchas noches en vela, de pasar miles de cuadernos y notitas a mi querido ordenador, lo he conseguido. ¡He escrito mi primer libro!

No ha sido fácil pero el camino ha sido bonito, instructivo e interesante. Al prinicipio no sabía por dónde empezar pero unas palabras fueron siguiendo a otras. Hubo días de cero inspiración, seguidos de horas de escribir sin parar. Soñaba con palabras y me levantaba corriendo para escribir las ideas en trozos de papel que poco a poco fueron llenando mi habitación. De toda idea sacaba algo; veía una película, una exposición, lo que fuera y lo enfocaba a mi manera para ver cómo podía incluirlo. Todo me inspiraba.