Ollantaytambo, la ciudad inca viviente

Bajamos de Machu Picchu, estamos cansados y necesitamos descansar de verdad. La bajada dura una hora y media pero eso sí, por escaleras. Ya ni sentimos las piernas. Luego dos horas y media más hasta la hidroeléctrica pero esta vez en llano. Detrás de la estación tenemos la suerte de encontrar a un señor que hace de taxista y nos lleva a Ollantaytambo por 20 S./, cuando en realidad un taxi te costaría el doble. Allá que volvemos a la locura de carretera y hablamos con el paisano que al gobierno peruano no le merece arreglarla porque mientras tengas la opción de tren y de pagar caro por él, no se van a molestar en dar otra alternativa.