Eran otros tiempos…

Mucha gente me dice que qué suerte tengo, que qué valiente soy por haberme ido seis meses sola a explorar Asia. Ayer estuve un rato en casa de mis abuelos y como casi siempre que nos vemos hablamos del tiempo que estuvieron en Alemania trabajando.

Se fueron en los años 60 a buscar una vida mejor, sin NADA. Con una mano delante y otra detrás. Se fueron porque aquí no había nada, huían de un país empobrecido y coartado de libertad. Huyeron de una dictadura.

¿Estará ahí mi tesoro?

Y escuchar sólo a mi corazón es algo que no puedo hacer siempre. Leves sonidos de piedras que caen, hojarasca que se mueve quizás por la presencia de algún ser animado que quiere encontrarme. ¿Encontrarme? De repente, una puerta me cierra el paso, debe ser porque aquí no está mi tesoro. Buscaré otra salida entonces. ¿Música? ¿para qué? prefiero el silencio y la paz que sugieren mis pasos lentos al tocar el suelo.